Los cortes de peso en la UFC son una práctica habitual donde los luchadores pierden más de 10 kilos en pocos días mediante deshidratación, ayunos y sesiones de sauna. Este proceso, aunque permite dar el peso pactado, genera riesgos como fallos renales o desmayos. El caso reciente de Khamzat Chimaev, que no pudo competir por problemas físicos durante el corte, reabre el debate sobre su seguridad y regulación.
Tecnología y desarrollo: soluciones para evitar la deshidratación extrema 💧
La industria deportiva desarrolla métodos menos agresivos, como básculas de bioimpedancia que miden hidratación en tiempo real, o programas de rehidratación intravenosa controlada. También se investigan dietas personalizadas con algoritmos que calculan pérdida de agua sin llegar a niveles críticos. Sin embargo, la UFC mantiene un sistema donde el peso se verifica 24 horas antes, obligando a los atletas a recurrir a técnicas arriesgadas para cumplir.
Chimaev: el luchador que se pasó de rosca y se quedó sin pelea 😅
Khamzat Chimaev quiso ser el más rápido en dar el peso, pero su cuerpo dijo basta. Entre sudores y ayunos, su organismo colapsó y la pelea se fue al garete. Lo curioso es que, mientras él se deshidrataba, sus rivales quizás brindaban con agua. Al final, el único KO de la noche fue el de su propio metabolismo. La moraleja: bajar de peso no es una carrera, aunque a veces parezca un concurso de quién sufre más.