El 1 de junio de 2009, el vuelo AF447 de Air France se precipitó al Atlántico con 228 personas a bordo, en ruta de Río a París. Tras años de litigios, un tribunal de apelación ha declarado culpables de homicidio involuntario tanto a Airbus como a la aerolínea, cerrando un capítulo clave en la seguridad aérea.
Fallo técnico y errores de diseño bajo la lupa judicial ✈️
La investigación señaló que los sensores Pitot congelados provocaron datos erróneos de velocidad, desactivando el piloto automático. La tripulación, desorientada, aplicó un ascenso excesivo que llevó a una pérdida de sustentación. El tribunal consideró que Airbus no informó adecuadamente sobre los riesgos de los sensores y que Air France no formó a sus pilotos para responder a fallos de ese tipo en condiciones de alta altitud.
El juicio que llegó con retraso, pero sin turbulencias legales ⚖️
Tras un primer juicio que absolvió a todos en 2023, la apelación ha dado un giro. Ahora, Airbus y Air France se enfrentan a multas de hasta 225.000 euros cada una. Una cifra que, comparada con los costes de cambiar unos sensores a tiempo, parece el precio de un billete en clase business para un viaje que nunca debió ocurrir.