El fresador tradicional trabaja con metal y viruta, pero la tecnología 3D le ofrece nuevas herramientas para optimizar su trabajo. Desde la creación de prototipos rápidos hasta la fabricación de piezas complejas, la impresión 3D complementa el fresado CNC. Un ejemplo claro es la producción de utillajes y calzos de sujeción en plástico, que se diseñan e imprimen en horas, ahorrando tiempo y costes de mecanizado.
Programas esenciales para integrar el flujo de trabajo 3D 🛠️
Para combinar fresado e impresión 3D se necesita software de modelado y simulación. Fusion 360 de Autodesk permite diseñar piezas y generar trayectorias de herramientas tanto para CNC como para impresoras FDM. Otro programa clave es Blender, útil para geometrías orgánicas difíciles de fresar. Para el laminado de capas, Cura o PrusaSlicer son opciones estables. Con estos programas, el fresador puede validar diseños antes de tocar el metal, reduciendo errores y desperdicios.
El fresador que ahora también imprime sus propios tornillos 🔩
Porque sí, después de años peleando con el torno y la fresa, ahora puedes imprimir en plástico esa pieza que siempre se rompe a las 3 de la tarde del viernes. Eso sí, no intentes fresar una pieza impresa con la misma velocidad que el acero, o verás cómo tu fresa se convierte en una broca de mantequilla. Al final, la tecnología 3D no te quita el trabajo, solo te da excusas para tener más trastos en el taller.