La tecnología 3D llega a la cocina para transformar la forma en que los chefs presentan sus platos. Desde texturas imposibles hasta decoraciones geométricas, la impresión aditiva permite crear elementos comestibles que a mano serían inviables. Un ejemplo claro es la elaboración de guarniciones de puré con formas complejas o chocolates con estructuras internas huecas, todo controlado por software de modelado y slicing.
Hardware y software para cocina aditiva 🍽️
Para trabajar con alimentos, se usan impresoras como la Foodini o la Procusini, que extruyen masas, purés o chocolates. El software necesario incluye programas de diseño 3D como Blender o Fusion 360 para modelar las piezas, y luego un slicer específico como Repertor para convertir el diseño en capas imprimibles. Algunas impresoras traen su propio software, como el Foodini Creator, que simplifica el proceso para que el chef no necesite ser un experto en CAD.
Cuando el plato se atasca en la boquilla 😅
Claro, no todo es gloria: el día que la impresora decide que el puré de patatas es demasiado grumoso y se atasca, el chef acaba más cerca de la mecánica que de la cocina. Y si el modelo 3D tiene un error, el comensal recibe un cubo de espuma de chocolate en lugar de una esfera perfecta. Pero oye, siempre puedes decir que es arte conceptual y cobrar el doble.