El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha puesto el grito en el cielo tras conocer que el crucero MV Hondius, con un brote activo de hantavirus a bordo, podría ser desinfectado en aguas del archipiélago. Durante una entrevista, Clavijo confirmó que su conversación con la ministra de Sanidad, Mónica García, fue tensa, ya que ella no aclaró si el barco sería tratado en la región. La exigencia es clara: que el barco siga rumbo a los Países Bajos con la misma tripulación.
El dilema técnico de desinfectar un barco en alta mar 🧼
La desinfección de un buque como el MV Hondius implica protocolos específicos que van más allá de una simple limpieza. Se requiere nebulización con peróxido de hidrógeno vaporizado en todas las cabinas y zonas comunes, un proceso que puede durar hasta 48 horas. Además, los filtros de los sistemas de ventilación deben ser reemplazados y el agua de lastre analizada. Sin un puerto base autorizado, realizar esta operación en alta mar es técnicamente complejo y costoso, lo que explica la resistencia de las autoridades canarias a asumir el riesgo.
El crucero fantasma que nadie quiere en su puerto 🚢
Parece que el MV Hondius se ha convertido en el barco maldito de los mares, pasando de ser un lujoso crucero a una peste flotante que todos esquivan. Clavijo, cual portero de discoteca, le ha dicho al barco: Tú no entras, sigue tu camino a Holanda. Lo curioso es que la misma tripulación que podría estar contagiada es la encargada de llevar el virus de vuelta a casa. Un plan perfecto: si no lo desinfectamos aquí, que lo hagan en los Países Bajos, donde seguro que el frío mata los bichos.