En Reino Unido, figuras como el ciclista Mike van Erp (Cycling Mikey) usan cámaras para documentar conductores que usan el móvil o conducen de forma peligrosa. Desde 2019, sus reportes y los de otros ciudadanos han inundado plataformas como Operation Snap. En 2025, la Policía Metropolitana de Londres recibió casi 23.000 denuncias, con infracciones comunes como conducción sin cuidado y uso del móvil. De los casos resueltos, un 14,3% fueron advertencias, un 10,1% multas y un 8,9% cursos de formación.
Cámaras personales como herramienta de control ciudadano 🚴♂️
El sistema Operation Snap permite a cualquier ciudadano enviar vídeos de infracciones de tráfico directamente a la policía. Los archivos se analizan para verificar la evidencia y clasificar la gravedad. Las cámaras deportivas o de dashcam, con estabilización y visión nocturna, son las más usadas. La policía procesa los reportes con software que extrae matrículas y detalles del incidente. Aunque no todos los casos terminan en sanción, la conciencia de ser grabados por cualquier persona disuade a conductores peligrosos, según las autoridades.
El ojo público que no necesita batería para juzgar 😅
Que un ciclista con una cámara de 100 euros tenga más poder de denuncia que un radar fijo es algo que debería preocupar a los conductores. Ahora, cada peatón con un móvil es un potencial agente de tráfico. La policía dice que esto salva vidas, pero seguro que más de uno ha dejado de mensajear al volante por miedo a que el vecino de la bicicleta lo grabe. Menos mal que el 14% solo recibe una carta de advertencia, porque si no, las autoescuelas estarían en quiebra.