La abacería de San Lorenzo, un negocio de toda la vida en el barrio madrileño, echará el cierre el próximo 31 de mayo. Durante décadas, este local fue punto de encuentro para vecinos y un referente del comercio de proximidad. La crisis del pequeño comercio y los cambios en los hábitos de consumo han sellado su destino, dejando un vacío en la comunidad.
La tecnología no pudo salvar el mostrador de toda la vida 📱
Aunque muchos pequeños negocios han intentado adaptarse con plataformas de pedidos online y aplicaciones de fidelización, la abacería de San Lorenzo no logró dar el salto digital. La competencia de los supermercados con sistemas automatizados de inventario y logística eficiente fue demasiado fuerte. Sin un canal de venta por internet ni un perfil activo en redes sociales, su clientela tradicional no fue suficiente para sostener las cuentas en un mercado cada vez más digitalizado.
Ahora a comprar chorizo con código QR y envío por dron 🚁
Los vecinos tendrán que conformarse con pedir el queso manchego a través de una app que te cobra dos euros de gastos de envío y te lo deja en una taquilla inteligente. Eso sí, la experiencia de que te atienda el dueño y te cuente el chiste del día se pierde para siempre. Supongo que la nostalgia no paga el alquiler, pero al menos podremos llorar con un pack de jamón de diseño y un tutorial de cómo cortarlo con guantes de silicona.