Publicado el 24/05/2026 | Autor: 3dpoder

China entrena en secreto a 200 militares rusos en su territorio

A finales de 2025, China llevó a cabo un programa de formación para unos 200 militares rusos en bases de Pekín, Nankín, Zhengzhou y Shijiazhuang. El entrenamiento cubrió drones FPV, guerra electrónica, infantería mecanizada y desminado, con el objetivo de capacitar a instructores rusos que luego aplican estas técnicas en Ucrania. Para Pekín, el conflicto ucraniano funciona como un laboratorio militar donde estudia tácticas reales sin involucrarse oficialmente.

Chinese military instructors demonstrating FPV drone operation to Russian soldiers on a dusty training ground, drone launching from a handheld catapult, electronic warfare jamming equipment on a nearby table, mechanized infantry vehicles advancing in background, mine detection tools being used by kneeling soldiers, autumn overcast sky, military base with concrete barriers and observation towers, cinematic photorealistic technical illustration, sharp focus on drone and instructor hands, motion blur on rotor blades, realistic camouflage uniforms, dramatic low-angle sunlight breaking through clouds, ultra-detailed equipment textures

Doctrina de guerra moderna: drones y guerra electrónica 🚁

El programa chino se centró en transferir métodos de entrenamiento y producción industrial a Rusia, que aporta su experiencia en combate real con drones y guerra de trincheras. Los instructores rusos aprendieron a operar sistemas FPV avanzados y tácticas de guerra electrónica, mientras China estudiaba los datos de campo para mejorar su propia doctrina. Moscú obtiene así formación bajo sanciones, y Pekín accede a información táctica sin asumir riesgos diplomáticos directos.

El laboratorio ucraniano: prácticas sin matricularse 🧪

China observa la guerra en Ucrania como un estudiante aplicado que nunca levanta la mano en clase. Mientras Rusia pone a prueba sus drones y tácticas de trinchera, Pekín toma notas y ofrece su capacidad industrial como si fuera un profesor particular. Lo curioso es que Moscú recibe clases de guerra moderna justo cuando sus propios manuales se están reescribiendo en el frente. Así, ambos aprenden: uno a combatir, el otro a no ensuciarse las manos.