En Fujian, una nueva instalación está dedicada a la recogida de datos físicos para entrenar a casi 30 robots humanoides. Aquí, los robots no aprenden con información digital, sino observando y repitiendo tareas reales. Operadores con cascos de realidad virtual guían cada movimiento, desde limpiar mesas hasta clasificar frutas, mientras cámaras y sensores registran cada detalle.
Cómo la observación humana enseña a las máquinas 🤖
El proceso es meticuloso: un operador humano, equipado con un dispositivo de realidad virtual, controla al robot en tiempo real. Cada giro de articulación y presión de pinza se captura mediante sensores y cámaras de alta precisión. Estos datos, acumulados por repetición, forman un banco de información física que permite a la máquina aprender por imitación. No se trata de programar, sino de mostrar y registrar.
El trabajo soñado: ser el jefe de un robot 🎮
Imagina tener un robot que limpia mesas, clasifica frutas y tira cajas, todo mientras tú te pones unas gafas de realidad virtual y mueves los brazos. Es como jugar a los videojuegos, pero con la responsabilidad de que si te equivocas, el robot termina poniendo una manzana en la basura y una caja en la nevera. Por suerte, ellos no se quejan de las horas extra.