Publicado el 23/05/2026 | Autor: 3dpoder

Bubsy 4D: el regreso que nadie pidió y que nadie recordará

Desde 1996, la franquicia de Bubsy ha intentado volver a la vida con la misma fortuna que un gato lanzado de un décimo piso. Con Bubsy 4D, los desarrolladores prometieron un renacimiento, pero entregaron un producto que se siente anclado en los peores años de los plataformas 3D. El personaje, otrora una mascota menor de los 90, vuelve a tropezar con los mismos errores de siempre.

anthropomorphic orange cat mascot character falling through fragmented 3D platform geometry, polygons separating and glitching mid-air, outdated low-poly textures with stretched UV mapping, cracked CRT monitor reflection in the background, broken game controller wires dangling, nostalgic 1990s gaming hardware scattered on the floor, dramatic cinematic lighting with harsh shadows, technical illustration style emphasizing collision detection failure and rendering errors, photorealistic yet retro aesthetic, motion blur on falling character, debris particles floating around

Un motor gráfico que parece de otra era 🎮

Técnicamente, Bubsy 4D funciona con un motor que parece haber sido rescatado de un prototipo de Dreamcast. Las texturas son planas, las animaciones carecen de fluidez y los tiempos de carga son tan largos que invitan a preparar un café. La tasa de frames cae en picado cuando hay más de dos enemigos en pantalla, algo imperdonable en 2024. El diseño de niveles es confuso, con plataformas mal colocadas y una cámara que pelea constantemente contra el jugador. No hay rastro de innovación técnica; es un salto al vacío sin paracaídas digital.

La trama: un guion que ni un gato maullaría 🐱

La historia intenta explicar por qué Bubsy viaja en el tiempo, pero el argumento se desmorona al primer minuto de juego. Los diálogos son tan forzados que parecen escritos por un algoritmo que solo conoce chistes de 1993. El doblaje, con un actor que suena a que le pagan en cupones, convierte cada línea en un suplicio. Al menos, si el juego aburre, siempre puedes contar los polígonos de los escenarios para no dormirte. Un clásico instantáneo... del olvido.