La Comisión Europea ha dado luz verde a una prórroga que permite a los pescadores artesanales de Baleares capturar jonquillo, cabotí y gerret con artes tradicionales hasta 2029. La decisión respalda el modelo de cogestión impulsado por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural junto con el sector, basado en seguimiento científico y control técnico. La renovación se sustenta en un plan de gestión específico y la presentación periódica de informes, limitando las autorizaciones a un máximo de 55 embarcaciones.
Cogestión y ciencia: el modelo que sostiene la pesca artesanal 🐟
La clave del éxito reside en un sistema de cogestión donde el sector pesquero, la administración y los científicos trabajan de forma coordinada. Se aplican cupos de captura dinámicos basados en informes anuales de biomasa y reclutamiento, elaborados por el Instituto de Investigaciones Marinas. Las embarcaciones autorizadas usan artes de red de arrastre de fondo de pequeño tamaño, con mallas seleccionadas para minimizar la captura accidental. Además, se monitorea el esfuerzo pesquero mediante un sistema de localización por satélite, permitiendo ajustes en tiempo real si se detectan descensos poblacionales. Este enfoque técnico garantiza la explotación sostenible de estas especies clave para el ecosistema costero.
Bruselas dice sí: los peces pequeños se salvan (de momento) ⏳
La buena noticia es que hasta 2029 podremos seguir viendo a los pescadores artesanales faenando con sus artes tradicionales. La mala es que, si dependiera de la burocracia comunitaria, probablemente habrían necesitado un permiso especial hasta para echar el ancla. La cogestión funciona, pero uno no puede evitar pensar que, mientras los científicos cuentan peces, los políticos cuentan votos. Al menos, esta vez, los números cuadraron. Eso sí, que no se relajen: dentro de seis años volverán a pedir la prórroga.