El juicio entre OpenAI y Elon Musk alcanzó su quinto día con un testimonio explosivo. Greg Brockman, presidente de la empresa, afirmó que Musk perdió el control durante una reunión en 2017. Según su versión, el magnate exigió el control de una filial con fines de lucro y, al ser rechazado, arrancó un cuadro de la pared y salió furioso. Brockman confesó haber temido una agresión física por parte de Musk.
La estructura accionaria que casi termina a puñetazos 💥
El conflicto se originó por el reparto accionario de la filial con fines de lucro de OpenAI. Musk quería control total, pero los fundadores buscaban un equilibrio entre el desarrollo de inteligencia artificial segura y la rentabilidad. La discusión escaló cuando Brockman rechazó la propuesta de Musk. El incidente refleja las tensiones internas por definir el modelo de negocio de una tecnología que promete cambiar industrias enteras, desde la automatización hasta la investigación científica.
Arte enmarcado: la víctima colateral de la discusión 🖼️
El cuadro arrancado de la pared era una imagen de un Tesla Model 3, detalle que añade un toque casi poético al drama. Parece que Musk, en su furia, decidió que el primer sacrificio fuera su propio auto de exposición. Al menos no lanzó un cohete Falcon 9 contra la oficina. Queda claro que, para ciertos magnates, perder el control de una empresa duele más que un golpe directo a la mandíbula.