El verano ha llegado con fuerza y, como cada año, el bono de la piscina municipal ha volado en apenas 72 horas. Los vecinos que se quedaron sin él ahora claman por una reposición urgente, justo cuando el termómetro supera los 40 grados. La demanda superó con creces la oferta, dejando a muchos con la toalla al hombro y sin sitio donde mojarse.
Sistema de venta online y servidores bajo mínimos 🖥️
La plataforma digital del ayuntamiento, diseñada para gestionar los bonos, colapsó durante las primeras horas de venta. Los servidores, con una capacidad limitada para 500 usuarios concurrentes, recibieron picos de 2.000 solicitudes simultáneas. Los logs muestran errores 503 y timeouts constantes. Una solución técnica pasaría por escalar horizontalmente con balanceadores de carga y colas de peticiones, pero el presupuesto municipal no contempla estas mejoras. El código heredado, escrito en PHP sin optimizar, tampoco ayuda.
El ayuntamiento sugiere usar el grifo del jardín como alternativa 🚿
Ante las quejas, el concejal de deportes ha recomendado refrescarse con el aspersor del jardín o darse una ducha fría en casa. La propuesta ha sido recibida con risas y algún que otro improperio en las redes sociales. Mientras tanto, los afortunados con bono disfrutan de la piscina, y los demás descubren que el cubo de agua fría en el balcón no es tan mala opción. Quizá el año que viene toque madrugar más o tener un amigo con piscina.