Alcobendas acoge desde este jueves la Copa del Mundo de escalada, un evento que reúne a figuras como Oriane Bertone y Soratu Anraku. Sin embargo, la sombra del boicot planea sobre la competición. Organizaciones pro palestinas, como BDS España, denuncian la participación de atletas israelíes como Ayala Kerem, alegando que su presencia blanquea al gobierno israelí y que la federación colabora con la ocupación de territorio palestino.
Presas de última generación y seguridad en altura 🧗
La competición se desarrolla sobre muros de 15 metros con presas diseñadas por rotulistas internacionales, fabricadas en resina de poliuretano de alta densidad. El sistema de seguridad emplea arneses dinámicos y cuerdas de 10,5 mm con certificación UIAA, capaces de soportar caídas de factor 2. Los anclajes en la estructura metálica soportan cargas de hasta 22 kN. La federación ha instalado sensores de impacto en las zonas de caída para monitorizar la seguridad de los atletas durante los bloqueos.
La presa más difícil: esquivar el boicot político ⚖️
Mientras los escaladores se enfrentan a volúmenes inclinados a 45 grados, los organizadores lidian con una ruta aún más resbaladiza: la presión política. Parece que algunos prefieren escalar el muro de la controversia antes que el de Alcobendas. Eso sí, nadie ha pedido boicotear la comida de la zona de aterrizaje, que sigue siendo el verdadero imán para los atletas después de cuatro días de agarres y bloqueos.