La bioimpresión volumétrica ha dado un salto cualitativo: solidificar estructuras tridimensionales en segundos, no en horas. El laboratorio Levato, en Utrecht, ha creado modelos de hueso trabecular en 12,5 segundos, un hígado en un chip que filtra amoníaco y un páncreas funcional. Todo avanza rápido, salvo un detalle: la vascularización sigue siendo un callejón sin salida para lograr tejidos gruesos y funcionales.
Luz, resina y células: la receta para imprimir en tiempo récord 🧪
La técnica usa un haz de luz que polimeriza un gel con células vivas en un volumen completo, evitando el lento apilado capa a capa. El equipo de Levato logró un hueso trabecular en 12,5 segundos y un hígado miniaturizado capaz de eliminar amoníaco. También fabricaron un páncreas con células beta productoras de insulina. El problema es que, sin una red jerárquica de vasos, los nutrientes no llegan al interior, limitando el tamaño y la viabilidad del tejido.
El hígado más veloz del oeste, pero sin tuberías 🚰
Tienes un hígado que limpia amoníaco en un chip, un páncreas que fabrica insulina y un hueso listo en 12 segundos. Todo suena a ciencia ficción. Pero al mirar dentro, te das cuenta de que es como un edificio de lujo sin fontanería: las células del centro se mueren de hambre porque no hay tuberías que les lleven la comida. La vascularización es el fontanero que todos necesitan y nadie ha contratado aún.