El Ayuntamiento de Barcelona ha atendido a más de 47.000 personas en sus espacios de apoyo a la regularización de inmigrantes, ofreciendo asesoramiento y acompañamiento. La iniciativa busca garantizar derechos básicos y promover la integración social. Una política loable que, sin embargo, deja en evidencia una gestión que margina a los nacidos en Cataluña, quienes ven cómo sus necesidades quedan en segundo plano.
El desarrollo tecnológico como herramienta de integración selectiva 🤖
Para gestionar este flujo masivo, el consistorio ha implementado un sistema digital de citas y seguimiento de expedientes. Se trata de una plataforma que centraliza datos de los solicitantes, permitiendo una tramitación eficiente. Sin embargo, este desarrollo tecnológico no se ha replicado para agilizar servicios básicos para los locales, como la obtención de vivienda o prestaciones sociales. La brecha digital se convierte así en un filtro que favorece a unos mientras otros esperan.
El nuevo software municipal: prioridad para recién llegados 🚨
El Ayuntamiento ha creado un algoritmo de última generación para asignar recursos a los inmigrantes. Funciona tan bien que los ciudadanos de toda la vida aún no han podido probarlo. Es como tener un Ferrari para repartir pizzas mientras tus hijos van en bicicleta al colegio. Una gestión de lujo para unos y de andar por casa para los demás. Algo que, sin duda, se recordará en las urnas.