Un consorcio internacional, liderado desde Europa, ha comenzado la construcción de AtLAST en el desierto de Atacama. Este telescopio contará con una antena de 50 metros y funcionará exclusivamente con energías renovables. Su gran campo de visión lo diferencia de otros como ALMA, que observan áreas muy pequeñas. AtLAST captará radiación submilimétrica, la misma que emite el polvo interestelar que bloquea la luz visible. Así podrá detectar galaxias ocultas, regiones de formación estelar y actividad de agujeros negros que pasan desapercibidos para otros instrumentos.
Una antena gigante que ve a través del polvo cósmico 🔭
AtLAST operará en longitudes de onda submilimétricas, una franja del espectro que atraviesa el polvo interestelar sin problemas. Mientras el James Webb se enfoca en el infrarrojo cercano y medio, este nuevo telescopio complementa sus observaciones al revelar regiones frías y densas del universo. Su antena de 50 metros y su diseño óptico avanzado le permitirán mapear grandes áreas del cielo en menos tiempo. Además, al usar energía solar y eólica, reduce su huella de carbono en un lugar donde el cielo es extremadamente seco y estable, condiciones ideales para la astronomía submilimétrica.
AtLAST, el telescopio que hará que ALMA se sienta miope 🌌
Mientras ALMA se pasa horas mirando un punto diminuto como quien examina una mota de polvo en una alfombra, AtLAST llegará para barrer el salón entero en un suspiro. Los astrónomos, acostumbrados a esperar turnos para observar un solo grano de arena cósmica, ahora podrán pedir que les enseñen el desierto entero. Y todo esto sin generar emisiones, porque además de ver lejos, quiere ser ecológico. Así que, si eres polvo interestelar, prepárate: ya no tendrás dónde esconderte.