Un equipo de científicos finlandeses ha desarrollado un prototipo de batería que almacena el excedente de energía solar y eólica en forma de calor dentro de arena. Luego, mediante un motor Stirling, convierten ese calor de nuevo en electricidad. La idea es tener energía disponible cuando no brille el sol o no sople el viento, aunque la eficiencia actual es baja.
Del 4% al 31%: el salto que necesita el prototipo 🔋
Las pruebas iniciales arrojaron una eficiencia de entre el 4 y el 8%, cifras modestas para un sistema de almacenamiento. Sin embargo, los cálculos de los investigadores indican que con un diseño mejorado se podría alcanzar hasta el 31%. Esto implicaría optimizar el aislamiento térmico y el acoplamiento con el motor Stirling. Aún falta desarrollo para que la tecnología sea viable comercialmente, pero el bajo costo de la arena la hace atractiva.
La arena: el nuevo diamante tecnológico 🏖️
Por fin una aplicación para la arena que no sea construir castillos o quejarse de ella en la playa. Los finlandeses han decidido que un montón de arena caliente es la solución para salvar el planeta. Y oye, si la eficiencia sube al 31%, quizá no sea tan mala idea. Al menos no necesitamos litio, solo un cubo y una pala. A ver si no se les enfría el invento antes de que llegue el invierno.