Ann Leckie vuelve a la ciencia ficción con Radiant Star, una novela ambientada en el conocido universo Radch. Esta vez, la autora nos sitúa en un planeta donde la población vive bajo tierra, un escenario que aprovecha para ofrecer una caracterización detallada de sus personajes y una construcción de mundo meticulosa, lejos de los clichés habituales del género.
La tecnología subterránea y su impacto en la sociedad 🌍
Leckie desarrolla una sociedad que ha adaptado la tecnología a la vida subterránea, desde sistemas de iluminación bioluminiscente hasta redes de comunicación sísmicas. La autora explora cómo la falta de un horizonte visible modifica la percepción del tiempo y las jerarquías sociales. No hay grandes naves espaciales ni batallas épicas; el foco está en cómo la ingeniería de túneles y los cultivos hidropónicos definen las relaciones de poder entre los clanes que habitan el subsuelo.
Vivir bajo tierra: cuando la luz solar es un lujo 🌱
Lo mejor de todo es que Leckie logra que extrañes el sol sin haber vivido nunca bajo tierra. Los personajes se quejan de la humedad constante y de que nunca pueden tender la ropa al aire libre. Uno hasta echa de menos las aglomeraciones del metro, aunque en este caso el metro sería el cielo. Al final, la novela te hace preguntarte si cambiarías tu apartamento con vistas por una cueva con wifi estable.