El actor y cineasta Andy García presenta su segundo largometraje como director, titulado Diamond, un noir que nació de una tarea escolar de su hija hace dos décadas. En entrevistas, García confiesa un profundo vínculo emocional con Cuba, país que su familia dejó cuando él era niño, y asegura que lleva un agujero en el corazón por la isla. La película mezcla misterio y drama, reflejando su pasión por el cine y su herencia.
De tarea escolar a noir con alma de celuloide 🎬
Diamond se gestó a partir de un ejercicio académico de su hija, pero García tardó veinte años en darle forma cinematográfica. El director optó por un enfoque clásico de cine negro, con iluminación contrastada, encuadres cerrados y una narrativa que avanza con pausas calculadas. La producción cuidó el diseño de sonido y la fotografía para evocar el género sin caer en clichés. García supervisó personalmente el montaje, buscando un ritmo que mantuviera la tensión sin artificios digitales excesivos.
El agujero cubano de Andy: más grande que el de la capa de ozono 🇨🇺
García dice tener un agujero en el corazón por Cuba, pero viendo Diamond, uno sospecha que también le queda espacio para un par de habanos y un mojito. El director confiesa que rodar este noir fue casi una terapia, aunque quizás lo que realmente necesite es un GPS emocional para encontrar la isla en su mapa sentimental. Eso sí, mientras tanto, nos deja una película que, al menos, no tiene agujeros en el guion.