El gobierno alemán dice impulsar la transición ecológica, pero sus cuentas revelan otra realidad. Mientras la solar y la eólica son ya más baratas, Berlín mantiene ayudas millonarias al gas natural. Esta contradicción encarece la electricidad para los hogares y retrasa el cambio hacia un sistema limpio y estable. La ciudadanía paga el pato.
Solar y eólica: la tecnología ya ganó, la política no lo asume 🌱
Los costes de generación solar y eólica han caído un 80% en la última década, situándose por debajo de los 30 euros por MWh. El gas, en cambio, ronda los 80 euros y requiere infraestructuras costosas. Pese a ello, Alemania retrasa permisos para parques eólicos y solares. La solución técnica pasa por eliminar subsidios fósiles y simplificar la burocracia para desplegar renovables a escala.
Berlín: mucho postureo verde, mucho gas en el bolsillo 😤
El gobierno alemán promete salvar el clima mientras abraza el gas como si fuera un osito de peluche. Es como ir al gimnasio y pedir una hamburguesa con extra de queso. La factura de la luz sube, las emisiones se estancan, pero al menos los lobbies del gas están contentos. Eso sí, que nadie diga que no se intenta: se intenta que paguemos más por la misma energía.