Alemania se prepara para un fuerte incremento en la demanda de hidrógeno verde de cara a 2030. Sin embargo, su capacidad de producción interna no cubrirá las necesidades. El país dependerá de importaciones masivas para alimentar su industria y su transición energética, lo que abre un debate sobre la seguridad del suministro y la logística global.
La tecnología de electrolizadores y la logística de importación ⚙️
Para cerrar la brecha, Alemania impulsa electrolizadores de membrana de intercambio de protones (PEM) y alcalinos de alta capacidad. No obstante, la producción local llegará a unos 10 GW para 2030, lejos de los 130 TWh anuales estimados de demanda. El transporte marítimo de amoniaco verde y la conversión a hidrógeno mediante cracking son las rutas técnicas más viables, aunque implican pérdidas energéticas del 20% al 30% en el proceso.
El hidrógeno llegará en barco, como el gas de toda la vida 🚢
Alemania planea importar hidrógeno de países con más sol y viento, como España o Chile. La idea es simple: ellos producen, nosotros pagamos. Lo divertido del asunto es que, tras gastar millones en subvenciones y estudios de viabilidad, el hidrógeno verde terminará viajando en barco, como el carbón o el gas natural. Al final, la transición energética es un negocio global, y el sol no se puede enviar por tubería.