Un modder ha logrado un hito técnico al transformar una PlayStation 2 en una consola portátil funcional. En lugar de recortar la placa original, diseñó una placa personalizada que recoloca los chips principales, logrando un formato compacto sin perder la compatibilidad con los juegos originales. Un trabajo de precisión que roza la ingeniería.
El diseño a medida como clave del proyecto 🛠️
El proceso implicó reubicar procesador, GPU y controladores en una placa de menor tamaño, manteniendo las conexiones eléctricas exactas. Cualquier error en el trazado podía provocar fallos de arranque o artefactos gráficos. La gestión térmica fue otro obstáculo: los chips originales no estaban pensados para un espacio tan reducido, así que se añadieron disipadores de cobre y un ventilador de alta velocidad para evitar el sobrecalentamiento.
Calor, sudor y ventilador de avión 🌬️
El creador logró domar a la bestia térmica, pero el ruido del ventilador recuerda al despegue de un dron. Eso sí, jugar al GTA: San Andreas mientras esperas el autobús es posible, siempre que no te importe que los pasajeros piensen que llevas un secador de pelo en la mochila. La PS2 portátil existe, pero con auriculares puestos y paciencia.