El artista londinense Anthony Eyton, miembro de la Royal Academy desde 1976, sigue activo a sus 103 años. Prepara obras para la 258ª Exposición de Verano, la muestra abierta más antigua del mundo. Afirma que pintar lo mantiene en contacto con la vida y es lo que más feliz lo hace. La edad le ha dado libertad, pero aún respeta los plazos de entrega.
La técnica detrás de la longevidad creativa 🎨
Eyton trabaja con óleo sobre lienzo, priorizando pinceladas sueltas y una paleta luminosa. Su proceso se basa en la observación directa del entorno, capturando luz y movimiento sin depender de referencias fotográficas. Aunque la edad reduce su movilidad, adapta su estudio con caballetes ajustables y ampliaciones digitales de bocetos. Esta metodología le permite mantener un ritmo constante, aunque reconoce que la entrega puntual sigue siendo un reto logístico.
Plazos a los 103: el estrés no jubila ⏰
Eyton admite que, pese a su libertad creativa, las fechas de entrega le generan la misma ansiedad que a un becario. La diferencia es que él ya no tiene que pedir permiso para echarse una siesta entre capa y capa de pintura. Y si la obra no llega a tiempo, siempre puede culpar a la artritis, un recurso que ningún jefe de arte se atrevería a discutir.