El pasado 3 de mayo, el chef mallorquín Tomeu Caldentey celebró el cuarto de siglo de su plato estrella, el Caneló 2001, con una fiesta abierta al público en su restaurante de sa Coma. La Caneló Party repartió más de 1.000 raciones gratuitas del emblemático plato, acompañadas de embutidos, panes artesanos y tartas, todo amenizado con música en directo. Una muestra de generosidad gastronómica que reunió a vecinos y curiosos.
La cocina de precisión detrás de un canelón histórico 🍽️
El Caneló 2001 no es un canelón al uso. Su elaboración requiere un proceso técnico que va más allá del relleno clásico. Caldentey aplica técnicas de gelificación y emulsión para lograr una textura envolvente que mantiene la estructura sin ablandarse. La salsa, un fondo oscuro reducido con precisión, se estabiliza con agentes naturales para evitar separaciones. El resultado es un plato que, pese a su aparente sencillez, exige un control riguroso de temperaturas y tiempos de cocción. Un ejemplo de desarrollo culinario que ha envejecido sin perder vigencia.
Mil raciones gratis y nadie pidió la receta (o sí) 🤔
Que un chef regale 1.000 raciones de su plato más famoso suena a generosidad, pero también a jugada maestra. Los asistentes devoraron el Caneló 2001 mientras la banda sonaba, y nadie preguntó por los ingredientes secretos. Seguro que alguno intentó adivinar el punto exacto de gelatina entre bocado y bocado. Lo que no saben es que replicar esa textura en casa requiere más paciencia que un tutorial de YouTube. Al final, Caldentey se fue a casa con la satisfacción de haber vaciado la despensa y llenado el ego.