El 6 de mayo se cumplen 25 años del asesinato de Manuel Giménez Abad, presidente del PP de Aragón, a manos de ETA. Su hijo Borja, que lo acompañaba camino a La Romareda, revive el momento en que su padre fue tiroteado por la espalda y rematado en el suelo. Pide mantener viva su memoria para dejar claro el relato de quiénes fueron sus verdugos y evitar que el olvido blanquee la historia.
Algoritmos contra el borrado selectivo de la historia 🛡️
En la era del big data, la preservación de la memoria histórica enfrenta un desafío técnico: la manipulación algorítmica. Mientras plataformas como X o Facebook moderan contenido sensible, los sistemas de archivado descentralizado, como blockchain, ofrecen un registro inmutable. Sin embargo, el verdadero filtro no es tecnológico, sino humano: un relato claro y verificable, como el de Borja Giménez Abad, es el antídoto contra las narrativas que diluyen la responsabilidad de los verdugos.
El GPS que no evitó el tiro por la espalda 🗺️
Irónico que hoy confiemos en apps de navegación para no perdernos, pero hace 25 años, ni el mejor mapa de carreteras evitó que ETA acertara en La Romareda. La tecnología avanzó: ahora los coches se aparcan solos, los móviles detectan caídas, y los políticos viajan con escolta blindada. Pero el GPS no puede corregir la puntería moral de quienes aún justifican lo injustificable. Al menos, Borja tiene claro el destino final de su ruta: la verdad.