Resident Evil Requiem ha marcado un hito comercial, con ventas que superan los cinco millones en su primera semana. La crítica y los aficionados coinciden en situarlo entre los títulos más sólidos de la franquicia. Su mérito principal es alcanzar un nivel que invita a la comparación directa con Resident Evil 4, logrando un equilibrio entre terror y acción que incluso refine la fórmula del clásico. Este balance se sustenta en una estructura de doble protagonista que alterna supervivencia pura con secuencias de acción intensa.
El motor RE-Anchor y la dualidad narrativa como pilares técnicos 🧠
El juego se apoya en una versión evolucionada del motor RE, permitiendo transiciones fluidas entre las fases de Grace Ashcroft y Leon S. Kennedy. Técnicamente, esto se traduce en un diseño de niveles y una gestión de recursos diferenciados para cada personaje. El sistema de combate, heredero de mecánicas modernas, incorpora una mayor profundidad táctil con opciones de cuerpo a cuerpo y uso del entorno. La inteligencia artificial de los enemigos se adapta al estilo de cada sección, priorizando la presión psicológica o el enfrentamiento directo.
Capcom olvida el modo que todos pedimos (otra vez) 😤
Con un sistema de lucha tan pulido y dos protagonistas con estilos tan distintos, la omisión de un modo Mercenarios cooperativo resulta una decisión curiosa. Es como tener un Ferrari con el depósito siempre a medio llenar; sabes que puede dar más, pero alguien guardó la llave de la gasolinera. La rejugabilidad ya es alta, pero imaginar a Grace y Leon limpiando oleadas juntos es la característica que la comunidad ya está diseñando mentalmente. Quizás lo guardan como contenido descargable, siguiendo la tradición sagrada de la franquicia.