El caso de bancarrota de Diamond Comic Distributors se complica con nuevos movimientos judiciales. El Grupo de Consignación reclama el reembolso de cómics no vendidos, mientras el ex-CEO Steve Geppi apela una sentencia que le hace personalmente responsable de una deuda millonaria. Además, el síndico ha apelado el plan de reestructuración aprobado, un golpe que podría paralizar el proceso y retrasar durante meses los pagos a los acreedores.
La consignación como protocolo fallido de distribución 🕵️
En el núcleo del conflicto está el modelo de consignación, un sistema que funcionó como un protocolo de confianza ahora roto. Las editoriales enviaban mercancía a Diamond bajo el acuerdo de que solo pagarían por lo vendido, devolviendo el resto. El fallo está en que Diamond, actuando como un nodo central crítico, retuvo los activos (cómics no vendidos) y los fondos correspondientes. Este colapso en la cadena de pago y logística evidencia los riesgos de depender de un distribuidor único sin mecanismos robustos de verificación y liquidación automatizada.
Geppi apela: La corporación soy yo (pero solo cuando conviene) ⚖️
Steve Geppi ha elevado una defensa jurídica que es un estudio sobre la personalidad corporativa selectiva. Alega que la deuda de 4.6 millones con Penguin Random House es obligación de la empresa, no suya, separando nítidamente al hombre del cargo. Sin embargo, durante años, la imagen pública de Diamond fue inseparable de la suya. Esta apelación es el equivalente legal a decir los beneficios eran míos, pero las deudas son de la compañía, un truco de prestidigitación contable que dejaría perplejo hasta al Doctor Strange.