Un grupo de investigadores ha entrenado un cultivo de neuronas humanas para que juegue al videojuego Doom. El sistema, bautizado como DishBrain, utiliza una interfaz programada en Python que traduce la información del juego en estímulos eléctricos. En una semana, las neuronas aprendieron a navegar por el mapa virtual, superando la complejidad de demostraciones anteriores como Pong. Este avance acerca las computadoras biológicas a aplicaciones de control robótico.
La interfaz Python que traduce píxeles a pulsos neuronales 🧠
El núcleo técnico del experimento es una interfaz que convierte la pantalla de Doom en un flujo de datos interpretable para las neuronas. Un algoritmo en Python transforma la posición del jugador y los enemigos en patrones de estimulación eléctrica. Las neuronas, a su vez, responden con señales que son decodificadas para mover al personaje. Este bucle de retroalimentación permite un aprendizaje basado en recompensas, donde una desviación del centro de la pantalla se penaliza.
El primer "jugador" que literalmente se alimenta del juego 🎮
La imagen de un cultivo celular gestionando un nivel de Doom plantea escenas curiosas. Podríamos imaginar a estas neuronas prefiriendo mapas oscuros y cerrados, replicando el entorno de una placa de Petri. El sistema de recompensa es básico: si no aciertan, reciben un zumbido molesto. Quizás el próximo paso sea enseñarles a teclear IDDQD para invocar el modo dios, aunque probablemente ya se sientan inmortales viviendo en un chip.