El Principado de Mónaco, a través de la Superyacht Eco Association, ha puesto en marcha un sistema de certificación ambiental para superyates. Esta iniciativa busca abordar el impacto de estas embarcaciones, que mientras están amarradas consumen grandes cantidades de diésel para mantener sus sistemas de confort. No es una prohibición, sino un esquema de incentivos: los yates con calificación de tres estrellas o más obtendrán beneficios exclusivos en el Yacht Club de Mónaco y puertos asociados.
La tecnología detrás de la calificación ecológica 🛠️
La certificación evalúa varios parámetros técnicos para medir la eficiencia y el impacto ambiental. Se analiza el consumo energético en puerto, la capacidad de conexión a la red eléctrica terrestre (shore power) para evitar generadores diésel, y la implementación de sistemas de propulsión híbrida o eléctrica. También se consideran tecnologías de tratamiento de aguas residuales, gestión de residuos y el uso de materiales con menor huella ecológica en la construcción y operación del yate.
Por fin, un trofeo para el generador que menos ronca 🏆
Así es, ahora el *jet set* puede competir por algo más que el tamaño del helipuerto. La nueva obsesión será presumir de estrellas verdes junto al ancla. Imagina las conversaciones en el puerto: ¿Tres estrellas? Qué modesto, el mío tiene cinco y una calcomanía de 'Salvemos los delfines'. Un sistema brillante para que la sostenibilidad se convierta en el nuevo símbolo de estatus, demostrando que se puede salvar el planeta sin renunciar al jacuzzi de cubierta.