La inteligencia artificial genera titulares, pero en un set cinematográfico es solo otra herramienta. Su verdadero valor no reside en la tecnología en sí, sino en el conocimiento cinematográfico de quien la maneja. El cineasta Kavan Cardoza, de Phantom X, lo demuestra en su serie The Chronicles of Bone, usando IA para reemplazar rodaje físico y escalar arte conceptual, mientras la narrativa y edición permanecen en manos humanas. La clave es la integración, no la sustitución.
Caso práctico: integrando IA en un pipeline tradicional 🎬
En The Chronicles of Bone, la IA se aplica principalmente en desarrollo visual y previsualización, áreas donde acelera procesos y reduce costos de producción física. Sin embargo, Cardoza subraya que su experiencia previa dirigiendo videos musicales con bajo presupuesto, dominando iluminación, encuadre y movimiento, es lo que permite dirigir a las herramientas generativas con precisión. El resultado no son imágenes aisladas, sino secuencias con coherencia cinematográfica. La IA ejecuta, pero la visión y las instrucciones técnicas específicas provienen de un director que conoce las reglas del lenguaje visual.
Sin fundamentos, solo es un truco visual 🎭
El riesgo de la IA en cine es su uso como fin en sí mismo, generando imágenes impactantes pero vacías de narrativa y cohesión. Cardoza advierte que sin comprender los principios de la dirección, la herramienta se convierte en un mero truco. La lección es clara: la IA es un potente acelerador para quienes ya tienen un bagaje fílmico sólido. Para los demás, será difícil que trascienda la novedad y logre una verdadera narrativa visual. El futuro no es de la IA, sino de los cineastas que saben usarla.
¿Cómo está transformando la IA los roles tradicionales de la producción cinematográfica, como el guionista o el storyboardista, sin sustituir la esencia creativa humana?
(PD: El previz en cine es como el storyboard, pero con más posibilidades de que el director cambie de opinión.)