El Museo del Prado ha implementado una medida para limitar el tamaño de los grupos de visita. El máximo pasa de 30 a 20 personas, con el fin de distribuir mejor al público y ofrecer una experiencia más próxima a las obras. La norma, vigente ya, respeta las reservas existentes hasta junio de 2026 y prioriza las horas de menor afluencia. Es parte del Proyecto Anfitrión para evitar masificaciones.
Gestión de flujos y algoritmos de reserva: la tecnología tras la experiencia 🖥️
Detrás de esta decisión hay un trabajo de análisis de datos y gestión de capacidad. Los sistemas de venta de entradas y reservas grupales deben recalibrarse para aplicar los nuevos límites y priorizar horarios con menos concurrencia. Esto implica ajustar algoritmos de disponibilidad en tiempo real y redistribuir los slots de forma dinámica. La tecnología permite esa segmentación, dirigiendo a los grandes grupos a franjas específicas para equilibrar la carga en las salas.
La nueva moda: hacer cola para ver la cola de Las Meninas 😅
Con grupos más pequeños, la promesa es acercarse más a los cuadros. Irónico pensar que ahora, para ver Las Meninas, la fila para entrar al grupo de 20 será casi tan larga como la propia pintura. Al menos la experiencia será íntima: podrás escuchar cada suspiro de impaciencia del compañero de delante y sentir la respiración del guía en la nuca. Una auténtica inmersión sensorial, aunque no precisamente en el Siglo de Oro.