Dos años después de su estrepitoso fracaso en cines, Joker: Folie à Deux reaparece en las listas de más vistas de HBO Max y Netflix. Este resurgimiento coincide con su destacada actuación en los Razzie Awards, donde ganó dos premios a lo peor del año. El filme, que defraudó el potencial de su aclamada predecesora, se consolida como una adaptación de cómic que dañó su propio legado.
Un desarrollo narrativo y técnico fuera de tono 🎬
La decisión de convertir la secuela en un musical irregular fue un riesgo que no funcionó. La integración de los números musicales con la oscura psicología del personaje resultó forzada y quebró la cohesión del relato. Técnicamente, la película carece de la precisión visual y el ritmo del original, generando una experiencia narrativa fragmentada. Este desacierto en la ejecución amplificó la desconexión con la audiencia.
Los Razzies encontraron su pareja de baile ideal 🏆
La película, que tanto insistió en el *folie à deux* (locura compartida), al fin encontró una pareja dispuesta a acompañarla: el público de streaming y los votantes de los Razzies. Mientras los primeros la ven por curiosidad morbosa, los segundos le otorgaron el reconocimiento que su extraña coreografía merecía. Es el triunfo de una locura que, al menos, logró ser compartida.