La cancelación de los GP de Baréin y Arabia Saudí ha creado un escenario contradictorio para Aston Martin. El equipo dispone ahora de un mes extra para que Honda solucione los problemas de vibración de su motor y para desarrollar mejoras aerodinámicas. Sin embargo, su director Mike Krack advierte del principal inconveniente: la falta de carreras reales priva al equipo de datos en competición y de la comprensión profunda que solo da el ritmo de un fin de semana de Gran Premio.
El dilema del desarrollo sin feedback en pista 🤔
Este parón fuerza un desarrollo en el vacío. Los ingenieros pueden avanzar en paquetes aerodinámicos basados en simulaciones y datos de los test, pero sin la validación en condiciones de carrera. Aspectos como la degradación de neumáticos en tandas largas, el rendimiento en estela o el manejo del coche con combustible alto son difíciles de replicar en fábrica. Cada actualización llevará inherente un mayor grado de incertidumbre hasta que se pruebe en un entorno real.
Un mes para mirar al coche sin poder tocarlo (demasiado) 😅
La situación tiene un punto de humor involuntario. El equipo tiene por fin tiempo para examinar cada centímetro del AMR24 y corregir sus defectos, pero no puede llevarlo al único lugar donde esos defectos se muestran con claridad: la parrilla de salida. Es como tener un mes extra para estudiar para un examen que ha sido cancelado. Se aprovecha el tiempo, pero la nota final seguirá siendo un misterio hasta que el profesor, en este caso la pista, vuelva a su puesto.