Publicado el 22/06/2026 | Autor: 3dpoder

Zelda entierra las mazmorras: Miyamoto confiesa que ya no eran divertidas

Shigeru Miyamoto, creador de la saga Zelda, ha revelado que durante el desarrollo de Ocarina of Time el equipo dejó de priorizar las mazmorras. El motivo: resultaban demasiado costosas de diseñar y, según su criterio, ya no las consideraban divertidas. Esto marcó un giro en la franquicia hacia la exploración abierta y los puzles integrados en el mundo, dejando atrás los laberintos lineales que definieron los primeros títulos.

Shigeru Miyamoto de pie frente a una tableta de diseño con planos de mazmorras de Zelda, mientras una pala mecánica entierra físicamente esos planos bajo tierra, escombros y polvo levantándose, herramientas de desarrollo como un GameCube y un stylus digital sobre la mesa, fondo de un bosque abierto con un templo en ruinas al fondo, estilo cinematic photorealistic technical illustration, iluminación dramática de atardecer, sombras alargadas, texturas de papel antiguo y metal oxidado, acción de sepultura simbolizando el abandono de mazmorras lineales

El coste de los callejones sin salida: cómo la tecnología cambió el diseño 🛠️

Desde un punto de vista técnico, cada mazmorra exigía modelar decenas de salas, enemigos y mecánicas únicas que ralentizaban el desarrollo. Con el salto a 3D y mundos más grandes, mantener ese nivel de detalle por mazmorra se volvió inviable. Miyamoto y su equipo optaron por distribuir los puzles en el mapa general, reduciendo la densidad de desafíos cerrados. Esto permitió liberar recursos para crear entornos más amplios y dinámicos, donde la exploración reemplaza a la repetición de patrones en salas cuadriculadas.

Adiós a la llave del jefe: ahora el puzle es no perderse en el mapa 🗺️

Así que, según el propio Miyamoto, pasamos de sudar tinta en mazmorras de tres pisos a que el mayor desafío sea encontrar la entrada de una cueva sin que te distraiga una hierba brillante. Todo por ahorrar costes y porque, claro, hacer una sala con interruptores ya no molaba. Pero oye, al menos ahora podemos vagar horas sin rumbo, que es mucho más divertido que buscar la llave del jefe, ¿verdad?