José Luis Rodríguez Zapatero no asistirá a los actos con el Papa León XIV en el Palacio Real ni en el Congreso. Estaba invitado, pero alega un compromiso ineludible. El motivo real es su preparación para declarar ante un juez por corrupción. La coincidencia es llamativa: tenía agenda para el Vaticano, pero no para combinarlo con el juzgado. La política española vuelve a mostrar su relación incómoda con la justicia.
La agenda digital como coartada para esquivar citas judiciales 📅
En la era de los calendarios sincronizados y las apps de gestión del tiempo, resulta curioso que un expresidente no pueda reubicar una cita judicial. Las herramientas actuales permiten bloquear franjas horarias y recibir alertas con semanas de antelación. Sin embargo, el sistema parece fallar cuando el juez llama. La tecnología ofrece soluciones de planificación, pero la voluntad política sigue siendo el eslabón débil. No es un problema de software, sino de prioridades.
El Papa espera, el juez llama y el político sale por la puerta de atrás 🚪
Zapatero ha descubierto que el protocolo vaticano es menos exigente que un juzgado de instrucción. Mientras el Papa León XIV se queda sin un invitado ilustre, el juez espera con paciencia. La próxima vez que un político diga que no tiene hueco en la agenda, quizá deberíamos preguntarle si su calendario tiene un botón de emergencia para huir de la justicia. Al fin y al cabo, siempre se puede alegar un viaje improvisado a Lourdes.