Jack Wheeler, un atleta universitario convertido en vigilante urbano, debutó en 1987 bajo la pluma de Max Allan Collins y los lápices de Terry Beatty. Sin superpoderes, sin capa y sin fortuna, Wild Dog usaba un casco de hockey, una chaqueta de cuero y armas de fuego para combatir el crimen en la ciudad de Capitol. Su serie duró nueve números y luego desapareció del mapa editorial de DC, relegado a cameos esporádicos y un olvido casi total en la continuidad actual.
El diseño low-cost que desafió la tecnología del cómic noventero 🦇
Wild Dog representa un enfoque artesanal en una era donde los lápices digitales y las tramas cibernéticas empezaban a dominar. Beatty dibujó con tiralíneas y entintado manual, usando referencias de fotografía deportiva para los movimientos de Wheeler. El casco de hockey, de hecho, se basó en un modelo de la marca Cooper, con modificaciones para facilitar la lectura del rostro bajo la visera. Collins, por su parte, evitó los diálogos expositivos y apostó por viñetas secuenciales que mostraban la acción sin texto, una técnica que hoy se asocia más al storyboarding cinematográfico que al cómic de superhéroes.
El justiciero que se cayó del guion y nadie lo recogió 🎭
Lo más irónico de Wild Dog es que, siendo un tipo sin poderes, logró desaparecer mejor que ningún villano con teletransporte. Mientras Batman tiene mil series y películas, Jack Wheeler pasó de ser un vigilante de primera línea a un figurante en viñetas de fondo. Incluso en el crossover de identidades secretas de 2018, su cameo fue tan breve que los lectores pensaron que era un extra disfrazado de Halloween. Alguien debería decirle a DC que si van a rescatar personajes olvidados, al menos le devuelvan el casco.