El cine de supervivencia se adentra en aguas profundas con Whalefall, cuyo primer avance ya está disponible. La trama sigue a un buzo que, en busca de los restos de su padre, es engullido por un cachalote de 60 toneladas. Atrapado en la oscuridad del estómago del animal, solo dispone de una hora de oxígeno para encontrar una salida antes de que el suministro se agote.
El reto técnico de filmar dentro de una ballena digital 🎬
Para recrear el interior del cachalote, el equipo ha combinado sets físicos con animación generada por ordenador. La iluminación se diseñó para simular la bioluminiscencia del plancton y la poca luz que penetra a través del esófago. Los efectos de sonido se grabaron con micrófonos submarinos y se mezclaron con grabaciones reales de ballenas, creando una atmósfera opresiva. El actor principal filmó en un tanque de 500,000 litros, sincronizando su respiración con el cronómetro de la trama.
El plan de escape: más complicado que salir de un atasco en hora punta 🐋
Salir de un cachalote no es como pedir la cuenta en un restaurante. El protagonista debe lidiar con ácidos estomacales, huesos de calamar y una digestión lenta pero constante. Si logra abrirse paso, el final podría ser peor: ser expulsado por el otro extremo. La película promete ser un viaje claustrofóbico donde el mayor miedo no es ahogarse, sino terminar como parte del menú del día.