La sonda Voyager 1, lanzada en 1977, alcanzará un nuevo récord el 18 de noviembre de 2026 al situarse a una distancia de un día luz de la Tierra. Sin embargo, su energía se agota y se espera que para 2030 deje de funcionar. Este hito muestra los límites de la tecnología espacial y marca el fin de una era de exploración activa.
Un viaje de 47 años que termina por falta de combustible nuclear 🚀
La Voyager 1 opera con generadores termoeléctricos de radioisótopos que convierten el calor del plutonio en electricidad. Cada año, la potencia disponible disminuye unos 4 vatios. Para ahorrar energía, los ingenieros han ido apagando instrumentos de a bordo, pero el fin es inevitable. Para 2030, no quedará suficiente voltaje para encender ni el transmisor. La sonda seguirá su trayectoria interestelar, pero en completo silencio, sin enviar datos a la Tierra.
El mensaje en la botella que nadie podrá leer 🌌
La Voyager 1 lleva a bordo el famoso Disco de Oro con saludos y música para posibles civilizaciones extraterrestres. Lo irónico es que, cuando llegue a algún sitio, lo hará con las pilas agotadas y sin poder contar que viene de parte de la humanidad. Será como lanzar una botella al mar con una nota, pero olvidarse de meter el mensaje. Eso sí, al menos el viaje continúa, aunque nosotros nos quedemos sin saber cómo acaba la película.