La empresa Rem3dy Health ha captado 14 millones de libras para lanzar suplementos personalizados fabricados con impresión 3D. La promesa es que cada cliente reciba vitaminas a su medida. La realidad es que se trata de un producto caro, con base científica dudosa y dirigido a un público con alto poder adquisitivo. Detrás del envoltorio tecnológico se esconde una estrategia de márketing más que una solución de salud real.
Impresión 3D: la excusa perfecta para encarecer un suplemento genérico 🧪
La tecnología de impresión 3D aplicada a suplementos es lenta y costosa. Lejos de ofrecer un valor real, sirve para justificar un precio elevado. La personalización se basa en un simple cuestionario online, sin análisis de sangre ni diagnóstico médico. La ciencia muestra que la mayoría de las vitaminas se excretan si no hay déficit. Además, Rem3dy Health arrastra antecedentes por publicidad engañosa, y los fondos invertidos buscan una salida a bolsa rápida, no la eficacia del producto.
¿Su salud impresa? Mejor cómase una naranja 🍊
Ahora resulta que para saber qué vitaminas necesita, solo debe responder un test de internet y esperar a que una impresora 3D le prepare un suplemento mágico. Todo por un precio que haría llorar a su cartera. Mientras, la industria le vende la idea de que comer bien es muy complicado y que mejor pague por una pastilla de colores. La salud no se imprime, se cultiva. Y su cuerpo ya sabe cómo hacerlo sin necesidad de una impresora de 14 millones.