Un suceso en Oviedo ha conmocionado a la ciudad. Una mujer, con antecedentes psiquiátricos, agredió a su padre de más de 90 años, causándole golpes en la cara y la cabeza. Al ser detenida, justificó el ataque afirmando que actuó por orden del demonio. Ambos fueron trasladados al hospital, lo que ha reabierto el debate sobre la falta de apoyo a cuidadores con trastornos mentales y la protección de los ancianos más vulnerables.
El lado técnico: Sistemas de alerta y teleasistencia para mayores 🛡️
Este caso evidencia un vacío tecnológico en la protección de personas mayores. Existen dispositivos de teleasistencia con sensores de caída y pulsadores de emergencia, pero su eficacia depende de que el usuario los active. Sistemas más avanzados, como cámaras con visión artificial o asistentes de voz, pueden detectar patrones de agitación o violencia doméstica. Sin embargo, su implantación en hogares con cuidadores conflictivos es compleja, pues requiere supervisión externa y protocolos de intervención rápida que aún no están estandarizados.
El demonio no responde en el servicio técnico 😈
La mujer alegó que el demonio le ordenó pegar a su padre. Si al menos el demonio hubiera dejado un parte de incidencias o un ticket de asistencia, todo sería más fácil de gestionar. Pero no, el susodicho actúa sin previo aviso, no llama al timbre y encima deja a la familia con la culpa y la factura del hospital. Mientras, los humanos seguimos esperando un botón de pánico que funcione contra entidades invisibles.