Astrónomos han detectado por primera vez un viento tenue que emana de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo en el centro de nuestra galaxia. Este flujo de gas y polvo, aunque leve, podría frenar la formación de estrellas y modificar el crecimiento del propio agujero. El hallazgo cambia la visión de estos objetos como devoradores pasivos.
Datos del telescopio y modelo de eyección 🌌
El equipo utilizó el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA) para observar la emisión de monóxido de carbono cerca del horizonte de sucesos. Detectaron un flujo de gas molecular que se aleja a velocidades bajas, contrario a los chorros de alta energía típicos. Este viento suave transporta material que de otro modo alimentaría el agujero o formaría estrellas. El modelo sugiere que el viento es impulsado por la radiación del disco de acreción, no por procesos violentos. La tasa de pérdida de masa es suficiente para afectar el entorno galáctico a largo plazo.
El soplo cósmico que nadie pidió 🌬️
Resulta que el monstruo del centro galáctico no solo traga materia, sino que también exhala suavemente, como un señor mayor después de una cena pesada. Este viento ligero es la versión astronómica de un suspiro: poco intimidante pero suficiente para despejar la mesa de polvo estelar. Quizá Sagitario A* solo intenta mantener su zona limpia, aunque a costa de arruinar la fiesta de formación estelar. Al menos sabemos que ronca bajito.