El Valencia Basket asestó un golpe de autoridad en el Palau Blaugrana al imponerse 80-88, dejando la eliminatoria final de la Liga Endesa al borde del desenlace. Jean Montero fue el motor del equipo, sobreponiéndose a un inicio dubitativo para liderar la remontada. La ciudad vibra con la posibilidad de alzar su segundo título histórico, una gesta que llena de orgullo a la afición y sitúa al conjunto taronja como único dueño de su destino.
La evolución táctica: del bloqueo directo a la defensa en zona 🏀
El cuerpo técnico del Valencia Basket ajustó la estrategia defensiva tras un primer cuarto errático, pasando de una defensa individual agresiva a una zona 2-3 que cortó las líneas de pase del Barcelona. En ataque, Montero explotó el bloqueo directo con lecturas precisas, generando ventajas que derivaron en triples abiertos o penetraciones. La clave estuvo en la rotación defensiva, que minimizó los segundos rebotes ofensivos del rival y forzó pérdidas en momentos decisivos del último cuarto.
Montero, el resucitador de ilusiones (y de algún aficionado) 😅
Ver a Jean Montero arrancar el partido como si hubiera desayunado café frío y terminar como si hubiera bebido un batido de superpoderes fue un subidón para la grada. En el segundo cuarto parecía un jugador de baloncesto; en el primero, alguien que había confundido la canasta con una papelera. Pero oye, si al final hasta le perdonamos que nos pusiera el corazón a 180 pulsaciones. Menos mal que la defensa en zona llegó a tiempo, porque si no, los cardiólogos valencianos montan un chiringuito en la Fonteta.