El tercer grande de la temporada, el US Open, aterriza en el temido Shinnecock Hills. Este campo de Nueva York es conocido por castigar cada error. Jon Rahm llega en buena dinámica, mientras que los españoles Ángel Hidalgo y Joel Repetto debutan en la cita. El torneo no solo atrae a los aficionados al golf, sino que genera un notable movimiento económico en la zona durante la semana de competición.
La tecnología en el rough: sensores y datos para medir el castigo 🏌️
Shinnecock Hills es un laboratorio de precisión. Los greens rápidos y el rough penalizan cualquier desviación. Los jugadores usan dispositivos GPS y análisis de datos históricos para calcular trayectorias. Los equipos técnicos estudian la velocidad del viento y la humedad del césped con sensores portátiles. La preparación incluye simulaciones en software de golf para anticipar los slopes. La tecnología no salva un golpe malo, pero ayuda a minimizar el daño en un campo diseñado para ser implacable.
El debut de Hidalgo y Repetto: a ver si no pierden las bolas ⛳
Ángel Hidalgo y Joel Repetto se estrenan en un US Open. La pregunta es si volverán con las mismas bolas que sacaron del tee. Shinnecock Hills tiene un rough tan espeso que encontrar la bola parece una búsqueda arqueológica. Si pierden una docena, igual tienen que pedir prestadas al caddie de Rahm. Eso sí, si sobreviven al corte, ya tendrán anécdota para toda la vida. O para la terapia.