Un nuevo estudio ha sacudido las ideas previas sobre la formación de Urano. Al analizar el monóxido de carbono en su atmósfera profunda, los científicos descubrieron que el centro del planeta contiene más hielo que roca. Este hallazgo obliga a replantear cómo se originó el séptimo planeta del sistema solar y lo acerca a la composición de su vecino Neptuno.
Cómo el monóxido de carbono reveló la verdad helada 🧊
Los investigadores utilizaron modelos atmosféricos y datos de la sonda Voyager 2 para medir la abundancia de monóxido de carbono en las capas inferiores de Urano. La presencia de este gas indica que el material helado se acumuló en el núcleo durante la formación del planeta, en lugar de mezclarse con la roca. Este proceso, conocido como diferenciación, sugiere que Urano no se formó por colisiones violentas, sino por una acreción más gradual de materiales helados desde el disco protoplanetario.
Urano: el planeta que no sabía que era tan frío por dentro ❄️
Resulta que Urano no era tan rocoso como pensábamos, sino más bien un helado cósmico con pretensiones de planeta serio. Los científicos ahora dicen que se parece más a Neptuno, lo que básicamente convierte a este gigante de lado en el gemelo olvidado que siempre tuvo frío. Mientras tanto, la humanidad sigue sin poder enviar una sonda decente para confirmarlo, así que confiamos en el monóxido de carbono como si fuera un termómetro de gas.