La startup surcoreana Unastella ha cerrado una ronda de 24 millones de dólares después del lanzamiento exitoso de su cohete UNA EXPRESS-I en mayo de 2025. Este vehículo suborbital emplea un sistema más simple y barato que los de SpaceX, con el objetivo de ofrecer lanzamientos asequibles para satélites pequeños. Para la ciudadanía, esto significa que Corea del Sur avanza hacia tener su propio acceso al espacio, reduciendo la dependencia de cohetes extranjeros.
Tecnología simplificada para abaratar el acceso orbital 🚀
El UNA EXPRESS-I utiliza un motor de combustible líquido con ciclo de presión de tanque, eliminando turbobombas complejas. Este diseño reduce costes de fabricación y mantenimiento, aunque limita la capacidad de carga a unos 50 kilogramos en trayectoria suborbital. Unastella planea escalar el sistema para alcanzar órbitas bajas en 2026. La estrategia compite directamente con empresas como Rocket Lab o Firefly, buscando un nicho en el mercado de nanosatélites con precios por debajo de 2 millones de dólares por lanzamiento.
La tiranía de la ecuación del cohete (y del presupuesto) 💸
Que una startup surcoreana levante 24 millones de dólares tras su primer vuelo suborbital suena a ciencia ficción, pero es real. Mientras tanto, en el resto del mundo, los inversores siguen esperando que alguien lance un cohete sin que explote en cámara lenta. Unastella promete cohetes baratos, pero ojo: lo barato sale caro si el satélite termina en el fondo del mar. Al menos, ahora sabemos que los coreanos también quieren su trozo de pastel espacial.