Paula Santana, una niña de Canarias, ha visto cumplido su sueño de tocar el timple gracias a una prótesis diseñada con impresión 3D. Nacida sin una mano, el instrumento tradicional canario parecía inalcanzable. Sin embargo, la combinación de diseño accesible y tecnología ha derribado esa barrera, demostrando que la innovación puede abrir puertas a metas personales que parecían lejanas.
Diseño paramétrico y ergonomía aplicada al timple 🎵
El desarrollo de la prótesis implicó un proceso de escaneo 3D del muñón de Paula para ajustar el encaje. Mediante software de modelado, se diseñó una pieza que sujeta la púa y se acopla al antebrazo. Fabricada en filamento PLA, un material ligero y resistente, la prótesis permite movimientos precisos para rasgar las cuerdas. El diseño se optimizó tras varias pruebas, ajustando ángulos y puntos de apoyo para lograr la digitación necesaria en el timple.
Ahora solo falta que el timple aprenda a tocar solo 🤖
Paula ya puede tocar, pero los puristas del folclore canario ya están alerta: temen que la prótesis 3D desate una revolución y que pronto veamos timplistas robóticos en las romerías. Lo siguiente, dicen, serán prótesis con wifi para sincronizar acordes con el móvil. De momento, Paula solo quiere tocar una folía. La tecnología, por una vez, no viene a complicar, sino a dar una mano. Literalmente.