Las tuberías de petróleo y gas envejecen y las fugas cuestan más de 7 mil millones de dólares al año. La industria busca soluciones para anticipar fallos y evitar pérdidas millonarias. Los sensores y el monitoreo en tiempo real, potenciados con inteligencia artificial, se presentan como una alternativa viable para detectar problemas antes de que ocurran.
Sensores y algoritmos contra la corrosión 🔧
La tecnología se basa en redes de sensores acústicos, de presión y temperatura instalados a lo largo de los ductos. La inteligencia artificial analiza estos datos para identificar patrones de desgaste, corrosión o pequeños escapes que pasan desapercibidos. El sistema puede predecir fallos con horas o días de antelación, permitiendo paradas programadas y reparaciones localizadas, en lugar de costosas roturas y derrames incontrolados.
Adiós al técnico que escuchaba el tubo 🎧
Antes, un técnico con un martillo golpeaba la tubería y escuchaba si sonaba a hueco. Ahora, la IA hace lo mismo pero sin ensuciarse las manos y sin riesgo de que el oleoducto le explote en la cara. El sistema incluso manda un informe detallado al móvil del jefe, que puede ignorarlo desde la oficina mientras el problema se arregla solo.