Abogados, jurados y trabajadores sociales con discapacidad enfrentan barreras diarias en juzgados sin estacionamiento cercano, rampas inseguras o ascensores rotos. Esto provoca dolor, estrés y los obliga a participar por videollamada, limitando su labor y derechos. La ciudadanía observa un sistema que no garantiza igualdad de acceso. Urge que los tribunales cumplan la ley de accesibilidad.
Tecnología como parche: videollamadas que no reemplazan la presencialidad 🖥️
Las videollamadas se presentan como solución técnica para suplir la falta de accesibilidad física. Sin embargo, esta alternativa excluye la interacción directa, limita la lectura de lenguaje corporal y afecta la percepción del juicio. Sistemas de rampas modulares, ascensores con sensores y señalización táctil son opciones viables y económicas. La tecnología debería integrarse como complemento, no como excusa para no adaptar espacios.
La justicia es ciega, pero no coja: rampas rotas y ascensores de adorno ♿
Parece que algunos tribunales confunden accesibilidad con un letrero de rampa aquí pegado a una escalera. Los ascensores funcionan como esculturas abstractas y las plazas de estacionamiento reservadas son un mito urbano. Si la justicia es ciega, al menos debería ser capaz de subir una cuesta sin despeinarse. O quizá el próximo juicio lo veamos desde una silla de ruedas con WiFi.