Miguel Ángel Ramos, de 53 años y vecino de Zaragoza, perdió la vida en un siniestro vial en la A-23. Jefe de sala en una empresa de eventos y padre de dos jóvenes futbolistas de clubes locales, su fallecimiento ha conmocionado a la comunidad. El dolor expresado por los equipos de sus hijos recuerda que los riesgos diarios en carretera pueden golpear a cualquier familia. La ciudad se une en el duelo por una vida entregada al trabajo y al deporte.
La tecnología vial como asignatura pendiente 🚗
Los sistemas de asistencia a la conducción, como el control de crucero adaptativo o el frenado autónomo de emergencia, han reducido la siniestralidad en autovías. Sin embargo, la A-23 acumula varios tramos con alta concentración de accidentes. La aplicación de sensores en asfalto y señales inteligentes podría alertar sobre curvas peligrosas o cambios de rasante. Pero sin una inversión sostenida en infraestructura y mantenimiento, la tecnología solo mitiga, no elimina, el factor humano y las condiciones adversas de la vía.
El GPS no avisa de la imprudencia ajena 😅
Mientras los asistentes de carril te corrigen suavemente el volante, en la A-23 aún te puedes encontrar a un conductor que cree que el intermitente es un accesorio decorativo. La tecnología avanza, pero el factor sorpresa sigue siendo gratis. Por mucho que tu coche frene solo, no hay radar que anticipe a quien decide que el arcén es un carril adicional. Al final, la mejor app de seguridad sigue siendo mirar dos veces antes de adelantar y rezar porque el de al lado haya desayunado algo de sentido común.